miércoles, 18 de diciembre de 2013

El Canal Nacional

Bartolo Mayor
(Fotos. Daniel Ávila)

El Canal Nacional es un cuerpo de agua de origen prehispánico, hoy necesario para la capital mexicana no sólo para captar agua de lluvia, sino para preservar flora y fauna endémica de la cuenca de México, otrora, un hábitat maravilloso por donde navegaron mercancías, alimentos e ideas propias que ayudaron a forjar lo que hoy es esta ciudad.
Es necesario recordar que en marzo de 2012 el Canal Nacional fue declarado patrimonio de la Ciudad de México ()

Esta semana (16/Dic.), integrantes de Bartola Axayacatl, AC, entre ellos un vecino de San Francisco, Culhuacan, pusieron a flote la lancha que se destina para la limpieza de todo tipo de residuos dentro del cauce de agua. La misma no era utilizada desde hace unos dos meses, no porque no se quisiera, sino porque esa tarea le corresponde al gobierno; empero, es la sociedad civil quien ha participado en el mantenimiento (eso está muy bien) pero no existe el sufiecinte tiempo ni los incentivos necesarios para que exista continuidad. A pesar de ello, Bartola Axayacatl, AC, ha trabajado por ochos años en esta labor.



martes, 17 de diciembre de 2013

Tercera Carrera Atlética Valle del Sur (Canal Nacional)

• Homenaje al Profe Carmona
• Plática: El Canal Nacional
Foto. Hilario Salvador
Bartolo Mayor
                                              
Domingo 24/Nov. Se realizó la Tercera Carrera Valle del Sur,       versión Canal Nacional, donde el festejado de honor fue el profesor Eulalio Carmona, mejor conocido como el Profe Carmona 
(http://vecinosvalledelsur.blogspot.mx/2013_03_01_archive.html), él mismo condecoró a los primeros lugares de cada categoría. Y fue Alberto González, coordinador de la justa, quien premió a segundos y terceros lugares, respectivamente.
Antes escuchamos una plática de Edmundo López de la Rosa, acerca de la importancia de mantener vivo y en buenas condiciones este cuerpo de agua, mismo que fue declarado Espacio Abierto Monumental (http://canalnacional.blogspot.mx/search?updated-min=2012-01-01T00%3A00%3A00-06%3A00&updated-max=2013-01-01T00%3A00%3A00-06%3A00&max-results=23) por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, en marzo de 2012.
Foto. Hilario Salvador
Foto. Hilario Salvador
La competencia fue a la altura de la colonia Valle del Sur, unos 400 metros en circuito pasando por la delegación Coyoacán. Y aunque fueron muy pocos los participantes, la convivencia fue agradable y respetuosa. Es probable que por el intenso frío de ese domingo la gente no haya asistido como en anteriores competencias. 

Todos los niños de ambos sexos, desde un año hasta seis años de edad compitieron sobre el arroyo vehicular del Canal Nacional, Seguridad Pública apoyó esta actividad. La salida para las siguientes categorías, desde 7 hasta 17 años de edad fue en el puente (a la altura de Colorines), ahí mismo fue la meta. Más tarde participaron papás y mamás de diferentes edades. Por último, los vecinos realizaron una caminata en el mismo tramo, encabezada por Esmeralda Castillo. 

Foto. Hilario Salvador
Foto. Hilario Salvador
Es preciso mencionar a las personas, empresas y grupos sociales que apoyaron para premiar a los participantes: tianguis del miércoles, una pequeña despensa y 10 kilos de plátano; Grupo Educativo IMEI, medallas y 10 asesorías; Fundación López de la Rosa, lona; Grupo Juvenil San Antonio Culhuacán y Comparsa de Charros Los Sierristas de San Simón Culhuacán, los juguetes; Alberto González, lo demás. Asimismo, agradecemos el apoyo de familiares y amigos; a Rosa Rodríguez y compañeros de San Simón; Fundación Prevenvida; Hilario Salvador, fotografías (Grupo Cultural Acamapichtli), Cocina Económica Lupita, y Bartola Axayacatl, AC.



sábado, 2 de noviembre de 2013

El Canal Nacional: Patrimonio Urbanístico de la Ciudad de México.

Edmundo López de la Rosa

En la época prehispánica seguramente fue reconocido como el Huey Apantli, “Gran Acequia”; y a partir de la Colonia hasta la segunda mitad del siglo XIX llamado de tres maneras de acuerdo a las poblaciones más importantes por las que cruzaba: Acequia Real dentro de la ciudad de México, de ésta al pueblo de Mexicaltzingo, Acequia Real a Mexicaltzingo, y desde aquí al pueblo de Chalco, Acequia Real a Chalco. En 1856 el empresario Mariano Ayllón, promotor de la línea de barcos de vapor por el Canal Nacional, la primera que hubo en el país, los rebautizó en su conjunto como Canal Nacional, quizá como un acto republicano para ese momento que vivía el país con un Congreso Constituyente reunido a consecuencia de la triunfante Revolución de Ayutla y que habría de redactar la Constitución de 1857.  Aunque en ese tiempo no prosperó la propuesta, a principios del siglo XX ya estaba arraigado su nuevo nombre, de tal manera que hoy día es reconocido como la Acequia Nacional o Canal Nacional.

Litografía de Casimiro Castro: El pueblo de Ixtacalco tomado en globo con barco de vapor (tomada de México y sus alrededores, 1855-1856). Se aprecia el barco cruzando por el embarcadero del pueblo. El Canal Nacional fue utilizado por la primera línea de vapores en el país.

El Canal Nacional fue fundamental para la vida de la Ciudad de México, a través de sus aguas circulaban  importantes cantidades de productos que consumían sus habitantes; los mercados de la Merced y Jamaica deben en mucho su origen al Canal Nacional. También fue canal para transmitir ideas y noticias de otras partes de la cuenca; y esencial para regular las aguas de los lagos de Chalco y Xochimilco, que no en pocas ocasiones inundaron la ciudad. En su momento de máximo esplendor, el Canal Nacional cruzada la Plaza de la Constitución para terminar su recorrido en terrenos aledaños a la Alameda Central.

Sin embargo, a partir del siglo XX la ciudad se construyó sobre un gran costo ambiental: se sustituyeron canales, ríos y lagos por calles, avenidas y enormes planchas de concreto, hoy día casi  no queda nada; de los poco más de 20 kilómetros que tenía el Canal Nacional sobrevive la mitad (entre las calles de Ganaderos y Nimes) En 2003 este cuerpo de agua se había convertido en canal de aguas negras y se pensó cerrarlo para construir una nueva vialidad. Afortunadamente se gestó un movimiento ciudadano para conservarlo, y en 2012, fruto de este esfuerzo ciudadano y la visión de algunos legisladores, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal lo declaró Patrimonio Urbanístico de la Ciudad de México.
Necesitamos de usted para mantener esta área de conservación ambiental, hagamos conciencia y participemos en su cuidado. Lamentablemente un sector de la población sigue tirando basura en el cause de agua y en los bordos. Piense no sólo en sus hijos, sino en lo que le vamos a heredar a los hijos de sus hijos.




jueves, 10 de octubre de 2013

Época de lluvias en el Canal Nacional

Redacción

Foto. Daniel Ávila
Las imágenes muestran la importancia que tiene el Canal Nacional en época de lluvias, aunque este cuerpo de agua de origen prehispánico no sólo funciona para ello, sino para plantar árboles y tratar de regresarlo al hábitat donde exista flora y fauna endémica. Es preciso recordar: El jueves 3 de mayo de 2012 se publicó en la Gaceta Oficial del Distrito Federal, el Decreto por el que se deroga la fracción I y se reforma la fracción IV del artículo 11, así como se reforma la fracción VII y se adiciona una fracción VIII al artículo 12 de la Ley de Salvaguarda del Patrimonio Urbanístico Arquitectónico del Distrito Federal.
Con la reforma a la Ley de Salvaguarda del Patrimonio Urbanístico Arquitectónico del Distrito Federal, se reconoce al Canal Nacional, Canal de Cuemanco y Canal de Chalco como espacios abiertos monumentales del Distrito Federal, como se podrá ver a continuación:
Foto. Daniel Ávila
Artículo 12. Serán considerados espacios abiertos monumentales del Distrito Federal los siguientes, así como los que sean declarados en los términos de esta Ley:
[…]
VIII. Canales: Canal Nacional, Canal de Cuemanco y Canal de Chalco.

La declaración como Patrimonio Urbanístico Arquitectónico del Distrito Federal para el Canal de Cuemanco, tienen por objeto establecer un régimen tendiente a la protección, conservación, restauración y rehabilitación del Canal, entre los que destacan la recarga y limpieza del cuerpo de agua, bordos y áreas verdes asociados; la conservación de la flora, fauna y valores paisajísticos; todo ello sumado a la promoción, difusión y proyección educativa sobre su valor histórico, cultural, turístico y recreativo.

Los ámbitos de protección del Patrimonio Urbanístico y Arquitectónico, están estipulados en el artículo 5 de la Ley en comento, como podrá verse a continuación: (http://www.aldf.gob.mx/archivo-ff52f885928013adedf7b1e7295b7117.pdf)

miércoles, 7 de agosto de 2013

El Canal Nacional en la ALDF


Redacción


El miércoles 31 de julio de 2013, el diputado Jaime Alberto Ochoa Amorós convocó a conferencia de prensa donde solicitó al Gobierno del Distrito Federal el Plan de Manejo del Canal Nacional, mismo que el año pasado fuera declarado por la V Legislatura, como Patrimonio Urbanístico de la Ciudad de México.

El legislador que apoya la propuesta ciudadana, tuvo la intención de subir a la tribuna de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal un punto de acuerdo donde argumenta que según el artículo tercero transitorio de la iniciativa, el programa de manejo se tuvo que haber realizado en un plazo no mayor a 30 días hábiles. Han transcurrido 14 meses y no existe dicho manejo.

El punto de acuerdo no fue presentado en ese día, reprogramándose para futura sesión de la Asamblea.

En la conferencia estuvieron presentes Edmundo López de la Rosa y Luis Daniel Ávila Acosta, fundadores y coordinadores de Fundación López de la Rosa, y Bartola Axayacatl, AC, respectivamente.

lunes, 8 de julio de 2013

Violencia: la teoría de las ventanas rotas

Redacción

Foto. Daniel Ávila

Aunque el tema de este artículo no coincide con nuestros temas habituales, el aumento de la violencia urbana en todo el mundo debido al narcotráfico ha suscitado preocupaciones que entendemos que justifican la publicación de este texto, que extrajimos de un diario brasilero, donde se publicó sin firma. No pudimos localizar el original en inglés, aunque confirmamos que fue publicado en 1982 en la revista The Atlantic Monthly, de Boston, y que la experiencia relatada tuvo lugar en 1969.


Ricardo Soca (periodista uruguayo)

En 1969, en la Universidad de Stanford (EE.UU.), el profesor. Phillip  realizó un experimento de psicología social. Dejó dos autos abandonados en la calle, dos autos idénticos, de la misma marca, modelo y de color uniforme. Uno quedó en Bronx, entonces una zona pobre y conflictiva de Nueva York y otro en Palo Alto, una zona rica y tranquila de California. Dos autos idénticos abandonados en dos barrios con poblaciones muy diferentes y un equipo de expertos en psicología social estudiando el comportamiento de la gente en cada sitio.

Resultó que el auto abandonado en Bronx comenzó a ser objeto de vandalismo en pocas horas. Perdió las llantas, el motor, los espejos, la radio, etc. Se llevaron todo lo que era utilizable y lo que no podían tomar, lo destruyeron. Mientras tanto, el vehículo abandonado en Palo Alto permaneció intacto.
Foto. Daniel Ávila

Es común atribuir las causas del delito a la pobreza. Una asignación en la que coinciden las posiciones ideológicas que coinciden más conservadoras, tanto de derecha como de izquierda. Sin embargo, la experiencia en cuestión no terminó ahí. Cuando el auto abandonado en el Bronx ya estaba deshecho y el de Palo Alto se había mantenido impecable durante una semana, los investigadores rompieron un vidrio del automóvil de Palo Alto. 
Foto. Daniel Ávila

El resultado fue que se desencadenó el mismo proceso que en Bronx: el robo, la violencia y el vandalismo redujeron el vehículo al mismo estado que el del barrio pobre.

¿Por qué el vidrio roto en el vehículo abandonado en un vecindario supuestamente seguro es capaz de disparar un proceso criminal entero? No se trata de pobreza. Evidentemente es algo que tiene que ver con la psicología humana y las relaciones sociales.

Una ventanilla rota en un auto abandonado transmite una idea de decadencia, indiferencia, desinterés que va a hacer que se rompan los códigos de convivencia, como la ausencia de leyes, las normas, las reglas, en un «vale todo». Cada nuevo ataque que sufre el auto reafirma esta idea y se multiplica hasta que la escalada de actos cada vez peores, se vuelve incontrolable, lo que lleva una violencia irracional.

En experimentos posteriores, (James Q. Wilson y George Kelling) desarrollaron la «Teoría de las ventanas rotas», que, desde el punto de vista criminalístico no es diferente que la conclusión de que el delito es mayor en las zonas donde el descuido, la suciedad, el desorden y el abuso son más altos.

Si una parte de un vidrio de una ventana de un edificio y nadie se da cuenta, muy pronto se rompe todo el resto. Si una comunidad presenta signos de deterioro y parece no importarle a nadie, ahí se generará el delito.

Foto. Daniel Ávila

Si se cometen infracciones de menor importancia (estacionamiento en lugar prohibido, exceder el límite de velocidad o pasar un semáforo en rojo) y no son castigadas, empezarán a cometerse delitos mayores y pronto las faltas graves serán cada vez más frecuentes y numerosas. Si permitimos actitudes violentas como algo normal en el desarrollo normal de los niños, el patrón de desarrollo será más violencia cuando sean adultos. 

Si los parques y otros espacios públicos se deterioran, son progresivamente abandonados por la mayoría de las personas (que ya no salen de sus casas por temor a la delincuencia), estos mismos espacios abandonados por la gente son progresivamente ocupados por los delincuentes.

La «Teoría de las ventanas rotas» se aplicó por primera vez a mediados de los ochenta en el metro de Nueva York, que se había convertido en el punto más peligroso de la ciudad.


Se empezó luchando contra pequeñas transgresiones: graffitis que afeaban el lugar, suciedad en las estaciones, alcoholismo entre el público, evasiones al pago de pasajes, pequeños robos y desórdenes. Los resultados fueron evidentes. Empezando por lo pequeño, se logró hacer del metro un lugar seguro.

Más tarde, en 1994, Rudolph Giuliani, alcalde de Nueva York, basado en la misma teoría, aplicó una política de 'tolerancia cero', basada en la estrategia consistía de crear comunidades limpias y ordenadas, no permitiendo violaciones de la ley ni de las reglas de la vida urbana. El resultado práctico fue un enorme reducción en todos los índices de criminalidad en la ciudad de Nueva York.

La expresión «tolerancia cero» suena a una especie de solución autoritaria y represiva, pero su concepto principal es más bien la prevención y promoción de la seguridad social. No se trata de linchar al delincuente, ni de imponer una policía prepotente. De hecho, la «tolerancia cero» se aplica
 también rigurosamente a los excesos policiales. 

No es tolerancia cero con respecto
 a la persona que comete el delito, sino tolerancia cero frente al propio delito. Se trata de crear comunidades limpias, ordenadas, respetuosas de la ley y de los códigos básicos de la vida social humana. 
Foto. Daniel Ávila

Esta es una teoría interesante, y se puede demostrar en nuestra vida cotidiana, ya sea en nuestro barrio, condominio o pueblo en el que vivimos, no sólo en las grandes ciudades. La tolerancia cero ha puesto a Nueva York en la lista de ciudades seguras. 


Esta teoría también puede explicar lo que sucede aquí en Brasil con la corrupción, la impunidad, la inmoralidad, el crimen, vandalismo, etc. (Dice el artículo) 
http://www.elcastellano.org

jueves, 25 de abril de 2013

El SAT en el Canal Nacional


Redacción

Próximo sábado habrá otra jornada de limpieza, ahora en el tramo San Francisco, Culhuacán (entre Eje 3 Oriente y Avenida Taxqueña) A partir de las ocho de la mañana. Es preciso mencionar que la jornada del pasado sábado 20 y esta que viene, fue organizada por el SAT (Servicio de Administración Tributaria. La Virgen) Mediante el programa nacional "Par: ticipa con civismo. Cultura Contributiva", esta dependencia federal de nuestro país contribuye a mejorar y preservar este cuerpo de agua. Gracias.

Foto. Daniel Ávila

miércoles, 10 de abril de 2013

Curso: Voces con las manos


BARTOLA AXAYÁCATL, AC
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VOCES CON LAS MANOS
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FACE: VOCESCONLASMANOS

sábado, 23 de marzo de 2013

El Canal Nacional. Páginas sobre su historia. De Edmundo López de la Rosa (Presentación) Parte l de...

Amor viejo y acequia real, nunca se dejan de andar

“Amor viejo y acequia real, nunca se dejan de andar”. Este refrán nos invita a trajinar1 en el memorial de uno de los caminos de agua más importante construida por la mano del hombre en la cuenca de México: El Canal Nacional2.

En la época prehispánica seguramente fue reconocido como el Huey Apantli, “Gran Acequia”; y a partir de la Colonia hasta la segunda mitad del siglo XIX llamado de tres maneras de acuerdo a las poblaciones más importantes por las que cruzaba: Acequia Real dentro de la Ciudad de México, Acequia Real a Mexicaltzingo, y desde esta población a Chalco, Acequia Real a Chalco.

En 1856 el empresario Mariano Ayllón, quien trató de impulsar una línea de vapores por el canal, los  rebautizó en su conjunto como Canal Nacional, quizá en un acto “republicano” para  ese momento que vivía el país con un Congreso Constituyente reunido a consecuencia de la triunfante revolución de Ayutla3. Aunque en ese tiempo no prosperó la propuesta, a principios del siglo XX ya estaba arraigado su nuevo nombre, de tal manera que hoy día es reconocido como la Acequia Nacional o Canal Nacional4 .

He vivido casi toda mi vida cerca del Canal Nacional, es una antigua y extinguida zona de chinampas de la gran Tollan de Culhuacan, hoy día, la colonia Valle del Sur. Y he de confesarles, estimados lectores, que al igual que muchos amigos, vecinos y ciudadanos que nos hemos sumado a la tarea de cuidar y recuperar las historias de este gran camino de agua, somos afortunados porque tenemos la oportunidad de conservarlo para la Ciudad de México y heredarla a nuestros hijos, para que sin importar el lugar de la tierra donde se encuentren, sepan que pertenecen a algo por tener historia e identidad. Orgullosamente mexicana. Orgullosamente culhuacana.

Además, cómo no conversar amorosamente sobre el Canal Nacional si cuando niños, acostados en sus bordes, disfrutábamos jugando a adivinar las formas caprichosas de las nubes; de jugar futbol con todos los amigos de la infancia en esas grandes extensiones de tierra que llegaban hasta Xochimilco caminando por el canal, y que en tiempos de lluvia, al formarse lagunillas, nos metíamos a nadar y
atrapar ranas y ajolotes. Y más aun ahora cómo no estar orgullosos de sus aguas si ya habitan de nuevo patos y distintas clases de peces: un cambio radical entre el basurero que era hace cinco años, a un espejo de agua con vida.

Después de años de abandono, en 2006 el Gobierno de la Ciudad de México, a través del Sistema de Aguas, materializó una demanda de la sociedad civil organizada y del ámbito académico al llevar a cabo una importante obra de recuperación del Canal Nacional con un costo de 173 millones de pesos. Vecinos y visitantes nos preguntan por qué como ciudadanos debemos asumir la corresponsabilidad de su cuidado, ya que eso “es sólo un asunto del gobierno”; nosotros les respondemos: sólo con el trabajo conjunto entre gobierno y sociedad, transparente y con rendición de cuentas, podremos alcanzar los niveles de bienestar que todos deseamos, ya sea en el orden económico, social, medioambiental o educativo.

Los modelos de bienestar, sobre todo norteamericanos que se implantaron a lo largo del siglo XX en la Ciudad de México y que fueron sólo “asuntos del gobierno” se hicieron, como bien lo observa César Cancino, sobre un descomunal costo ambiental: casi se agotaron los recursos naturales de la cuenca por el crecimiento de la mancha urbana, la desaparición de la flora y fauna, los altos índices de contaminación del aire, la tierra y el agua; el desecado y entubamiento de casi todas las corrientes de agua de la cuenca, aunado a una incierta promoción y educación ambiental: hemos transformado cientos de hectáreas de aguas y bosques en gigantescas planchas de concreto y asfalto. Por ello, las decisiones y los nuevos modelos de bienestar que queremos y deseamos para nuestra ciudad tienen que ser diseñados sin continuar exterminando nuestro patrimonio ambiental. La toma de decisiones ya no puede quedar en manos de unos cuantos, debe ser con base en una corresponsabilidad entre la ciudadanía y gobierno. Ya casi no tenemos nada del ancestral sistema y cultura lacustre, y conservar lo que queda es ya un grave asunto de seguridad de la Ciudad de México.

En el mundo tenemos ejemplos de éxito cuando la sociedad en su conjunto trabaja en sueños compartidos. De manera particular destaca el caso del Arrollo Cheonggyecheon en la ciudad de Seúl, Corea: veinte años tardaron en construir una vialidad y cubrir ese arrollo para dar servicio a 168 mil 556 vehículos que diariamente circulaban por esa avenida, hasta que las autoridades sudcoreanas
junto con la sociedad civil decidieron convertir a Seúl en una ciudad “orientada hacia el humano” y “amigable con el ambiente y la ecología”. Derribaron la avenida, recuperaron el caudal del río y ahora es un lugar de esparcimiento de sus habitantes5. No fue fácil el cambio urbano o cambio cultural, ni tampoco menor la gran cantidad de recursos económicos que se debieron invertir, pero se demostró que sí es posible hacerlo.

La Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de junio de 1992 establece una alianza mundial nueva y equitativa mediante la creación de renovados niveles de cooperación entre los Estados, los sectores claves de las sociedades y las personas, para aspirar a alcanzar acuerdos locales, nacionales e internacionales, en los que se respeten los intereses de todos y se proteja la integridad del sistema ambiental y de desarrollo económico y social mundial, a partir del reconocimiento de la naturaleza integral e interdependiente de la Tierra.

A lo anterior, señala el principio número 16 de la Declaración de Río, que “las autoridades nacionales deberían procurar fomentar la internalización de los costos ambientales y el uso de instrumentos económicos, teniendo en cuenta el criterio de que el que contamina debe, en principio, cargar con los costos de la contaminación, teniendo debidamente en cuenta el interés público y sin distorsionar el comercio ni las inversiones internacionales”. ¿Por qué nos detenemos de manera particular en
este aspecto?, por la sencilla razón de que no podemos perder de vista que toda propuesta ambiental debe considerar los costos económicos que tienen que absorber las personas y países. Por ello, las decisiones no pueden avanzar sin reflexionar de manera responsable el esfuerzo que representa para las economías del mundo cambiar cualquier modelo de bienestar occidental heredado del siglo
pasado.

En lo que a nosotros nos ocupa como habitantes de la Ciudad de México, no podemos edificar una capacidad de respuesta ciudadana, legislativa y de gobierno ante el problema ambiental, de reconstruir una ancestral cultura hidráulica y un hacer nuevo estilo de vida urbano basado en un entorno ambiental amable, si no sustentamos las razones históricas, económicas, sociales y políticas del porqué y para qué hacerlo. Estas son razones que nos motivaron a realizar el presente
estudio.

Para comprender el impacto de la transformación del entorno ambiental, mostraremos a lo largo de la obra imágenes comparativas entre lo que fue y lo que es hoy día el Canal Nacional. Agradecemos a todos los amigos y vecinos por hacer realidad esta obra. Manifestamos nuestro reconocimiento al Padre Benjamín Porfirio Gómez Guzmán, ex director general del Instituto Don Bosco, A. C., y a Amilcar Pontes Martínez (q.e.p.d.), de la misma institución educativa, porque nos abrieron sus puertas para la labor comunitaria de conservación del canal.

Reconocemos a Luis Daniel Ávila Acosta (Bartola Axayácatl, A. C.), Sigilfredo Sánchez Vargas (Manos Amigas, A. C.), y Alejandro de la Vega Segura (Club de Patos, A. C.), por su compromiso y trabajo solidario en favor de nuestra comunidad.

Deseamos destacar la visión y compromiso del diputado Horacio Martínez, quien no sólo en su gestión como delegado de Iztapalapa (2006-2009), sino también en su quehacer legislativo ha tenido la visión y la iniciativa de apoyar e impulsar soluciones de temas tan sensibles como el que aquí nos ocupa.

Asimismo, expresamos nuestra gratitud al personal del Archivo Histórico de la Ciudad de México y del Archivo General de la Nación por su trato amable y profesionalismo, sin dejar de mencionar la importante labor de instituciones académicas como la Universidad Autónoma de Nuevo León, que al digitalizar documentos y publicaciones inspirada en el Programa Memoria del Mundo de la UNESCO, cuyo propósito es asegurar la preservación del patrimonio documental de importancia nacional y regional, nos permitió consultar a información que de otra manera hubiera sido casi imposible acceder a ella.

Subámonos, pues, usted y nosotros, a una trajinera y comencemos a navegar el Canal Nacional a través de las aguas de su historia, porque amor viejo y acequia real, nunca se dejan de andar.

Edmundo López de la Rosa
Culhuacan, otoño de 2009


1 Es decir, subirnos a la trajinera para dar un paseo o viaje. Hay una expresión popular que dice“traigo mucho trajín”, es decir, mucho movimiento, actividad o andar.
2 “Pocas áreas en el mundo poseen la riqueza cultural que encontramos en la técnicamente llamadacuenca de México –porque carece de salida natural-, o valle de México, como así lo llamamos demanera cotidiana, quizá en mucho debido al gran paisajista mexiquense José María Velasco, quiennos heredó extraordinarias vistas de la cuenca plasmadas en sus obras maestras.” (López de la  Rosa, 2005: 15).
3 “La revolución de Ayutla, encabezada por Juan Álvarez, enfrentó la dictadura de Santa Anna. Suideario y misión se plasmó en el plan del mismo nombre, expedido el 1 de marzo de 1854. La  revolución de Ayutla contra la dictadura de Santa Anna dio como resultado, después de variosaños, la Constitución del 5 de febrero de 1857. Desde el principio de su vida como nación independiente, hubo en México un continuo conflictoentre liberales y conservadores. De un lado, los herederos ideológicos de los insurgentes, cuyapropuesta era el desmantelamiento de las estructuras coloniales; y del otro, los terratenientes, laaristocracia, los mandos militares y el alto clero, empeñados en mantener sus privilegios. De ahísurgió la necesidad de organizar una asamblea legislativa que tradujera en normas legales el idearioliberal. Para ello se reunió en la ciudad de México el 18 de febrero de 1856 un CongresoConstituyente que estaba formado casi en su totalidad por diputados de ideas progresistas. Después de largas deliberaciones, el 5 de febrero de 1857, bajo la presidencia de don ValentínGómez Farías, el Congreso aprobó la nueva Constitución que organizó al país en forma de  “República, representativa, democrática, federal”, compuesta de 23 “estados libres y soberanos” ensu régimen interior, pero unidos en una federación. Se incluyeron además leyes sobre “abolición defueros, desamortización de bienes “de corporaciones civiles y eclesiásticas y “libertad de enseñanza”. Tomado de: http://mx.answers.yahoo.com
4 Cabe señalar que por la diversidad de nombres locales que además tuvo el Canal Nacionalprovocó confusiones en la hechura de diversos mapas del siglo XIX. A manera de ejemplo, en elCroquis del plano del Distrito Federal para servir a la guía de forasteros, publicada por el señor general DonJuan N. Almonte en 1852, aparece como Canal de Chalco; en el Map of the Environs of the City of Mexico de 1885, el general Carlos Pacheco como Canal de la Viga, y en el Plano de la región del Valle de México, formación bajo la dirección del ingeniero A. Díaz, editado en 1889, como Canal de Xochimilco.

5 Véase el artículo de Mario Carbonell “Liberan del asfalto a arroyo de Seúl”, del 26 de julio de 2009 publicada en Excélsior, incluida en el tomo 2 de esta obra. Edmundo López de la Rosa.